Los límites de tu idoma son los límites de tu mundo.

1 jul. 2010

¡Quiero ganar dinero!


A muchos les gustaría ser parte de la revolución "Teletrabajo" (trabajo independiente y por Internet) pero, ¿por dónde empezar? Estos son algunos consejos básicos:

1) Armar tu perfil profesional: Cualquiera sea tu profesión, es importante tener un perfil en Internet. Internet será tu ámbito, la cara que darás al mundo. La opción más evidente es tener un sitio Web con dominio propio (por ejemplo: www.fidelistranslations.com). La ventaja es que se trata de la opción más seria y profesional y te permite tener tus cuentas de correo electrónico con el mismo dominio; la desventaja es que tendrás que hacer un inversión inicial: contratar a un diseñador Web, pagar por un dominio (que puede ser internacional del tipo .com, .org, .edu, etc. o nacional, del tipo .uy) y el alojamiento o hosting (los precios varían considerablemente dependiendo del proveedor y del tamaño y contenido de la página).
Pero la Web también ofrece otras opciones: blogs, Facebook, Linkedln y otros portales especializados (como Proz para los traductores). Es posible elegir uno de estos sitios de redes o todos, pero una cosa es segura: hay que estar conectado. Facebook es fácil de usar, pero tal vez desde el punto de vista laboral es el que ofrece menos posibilidades, ya que los usuarios están más interesados en jugar y subir fotos que en establecer relaciones laborales. Linkedln, en cambio, te permite armar tu perfil profesional, subir tu CV, poner una foto, armar una red de contactos con tus conocidos y con los conocidos de tus conocidos, enviar mensajes, recomendar profesionales y sitios Web, etc. 

2) Investigar algunos sitios de teletrabajo. Existen sitios que ofrecen trabajo por Internet en diversas áreas. Algunos ejemplos: http://www.portucuenta.com/ y http://www.trabajofreelance.com, pero hay muchos más. Sólo hay que dedicar un rato por día a googlear tus palabras clave y a aprovechar al máximo todo lo que Internet tiene para ofrecer.
Para los traductores, están los portales como Proz, TranslatorsCafe o GoTranslators (por citar algunos), donde se publican ofertas de trabajo a diario. Pero cuidado: no todas las ofertas que aparecen en estos sitios son serias, hay clientes que quieren pagar chirolas y otros que directamente luego no pagan. Nosotras hemos tenido suerte y nunca nos dejaron de pagar, pero hay muchas estafas, y hay que estar muy atentos antes de aceptar un trabajo de un nuevo cliente. Vamos a hablar de esto en el próximo post.

3) Informarte sobre las formas de pago a distancia: Algunas de las más conocidas son Paypal y Moneybookers, aunque siempre se puede recurrir al giro bancario, pago por Western Union o cheque. Por supuesto, cada una de estas opciones tiene sus pro y sus contra. Pronto también hablaremos de esto.
4) Capacitación continua: hoy en día es fundamental seguir capacitándose, porque de un año a otro los programas de computación se vuelven obsoletos, y cada vez se requiere una mayor especialización. La mejor forma de sobresalir (y así poder aspirar a mejores tarifas) es ofrecer algo único, algo diferente… puede ser dominar un tema a la perfección o brindar un servicio adicional de DTP (desktop publishing) o lo que se les ocurra, pero siempre hay que seguir actualizándose y ser muy curioso de las nuevas tecnologías. Para eso existen newsletter especializadas, que te ayudan a no quedar en el pasado. 
5) Tener paciencia: Roma no se hizo de la noche a la mañana y tu cartera de clientes tampoco. Lo importante es tener paciencia, dedicar un rato todos los días a leer algo sobre tu oficio, sobre las posibilidades que hay en la Web, sobre las herramientas que pueden servirte (en el caso del traductor: diccionarios, foros de traductores, revistas online, boletines de noticias). La Web está llena de estos recursos y es tu responsabilidad sacarles jugo. De a poco, con paciencia y perseverancia, sin duda la recompensa será buena.

 

21 jun. 2010

Ventajas y desventajas del trabajo independiente

Cuando digo que soy una profesional independiente y que trabajo desde mi casa, mucha gente me dice “¡qué envidia!” o “¡qué suerte!”… a lo que yo respondo “Claro, pero no es todo color de rosa”.


Ventajas

1. No cumplir un horario. No tengo que estar 8.30 am en un lugar fijo, llueva o truene, puedo salir a cualquier hora si tengo que hacer un mandado o ponerme a jugar con mi hijo (Guille, que tiene 2 años y medio) cuando tengo ganas. La verdad es que en los primeros años de mi hijo esto fue muy importante, porque pude estar con él y disfrutarlo muchísimo. Tampoco tengo que pedir permiso para dormir una siestita si tengo mucho sueño (¡lo cual fue una bendición durante el embarazo!). Los noctámbulos están felices, los mañaneros también. La flexibilidad horaria es punto muy positivo del trabajo autónomo.

2. La comodidad del hogar. Estar en mi sillón, de pijama y pantuflas, si tengo ganas, con una taza de té bien calentito, en especial los días de invierno, es impagable. Tengo una foto en algún lado en la que estoy sentada en el sillón, con la computadora en la falda, y Fernanda tirada en el puff, con las piernas para arriba y unas hojas en la mano. Estábamos corrigiendo una traducción difícil. Trabajamos muchísimo esa tarde, ¡pero realmente la imagen decía lo contrario!

3. No tener tope. En términos económicos, no tener un sueldo fijo significa que en una buena racha se puede ganar mucho más de lo que se esperaba.

4. Vacaciones. Poder tomarme vacaciones cuando quiero, dos días, una semana, un mes realmente es un placer. También puedo trabajar desde mi lugar de vacaciones (aunque no es lo ideal, igual no está nada mal estar trabajando bajo un árbol mientras preparan un asadito), o mientras estoy viajando (¡hay que aprovechar las horas muertas en el aeropuerto!).

5. No aguantar malos humores de jefes o compañeros (aunque mi experiencia en esa área siempre fue buena, sé que hay trabajos que se vuelven insoportables por esos motivos).

Pero, atención, porque algunas de estas mismas ventajas pueden convertirse en un arma de doble filo...

Desventajas

1. No cumplir un horario. No hay hora de irse a casa, no hay fines de semana ni feriados, y esto puede ser muy cansador. Uno tiene que obligarse a dejar la computadora (en especial los que somos obsesivos y adictos al trabajo) para no dejar de lado otras cosas importantes, como la familia y los amigos. Encontrar el equilibrio no siempre es fácil y a veces hay que obligarse a rechazar algunos trabajos para no exigirse demasiado.

2. No tener vacaciones pagas, ni días por enfermedad, ni licencia por maternidad, ni ninguno de los beneficios de un trabajo estándar. Si no trabajo, no cobro, y esto implica organizarse bien económicamente para luego poder tomarse tiempo libre.

3. El aislamiento. Trabajar en casa no deja de ser un poco solitario. A veces extraño las épocas en que trabajaba en el estudio contable, las charlas con mis compañeros, las risas, las bromas. Es raro nunca haberle visto la cara a la mayoría de mis clientes y a veces pasar toda una tarde sin intercambiar una palabra con nadie.

4. No tener un sueldo mínimo asegurado. Al principio de mi carrera, cuando todavía estaba empezando, sentía bastante incertidumbre y a veces ansiedad por no saber cuánto trabajo iba a tener al mes siguiente. Con el tiempo uno aprende que siempre hay rachas y que los promedios finalmente se acomodan, pero esto también implica un poco de organización.